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01 de julio de 2016
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El encanto de los países bálticos

Estonia, Letonia y Lituania son naciones muy interesantes que, lejos de su pasado soviético, ofrecen una gran variedad de atracciones.
El encanto de los países bálticos
Parque nacional en Estonia (Crédito: Ireen Trummer)

Muchas personas las pueden confundir y no diferenciar, pero la realidad es que cada una de las naciones bálticas tiene un encanto particular, además de una diversidad cultural y étnica.(Crédito: Nikater)
La repúblicas bálticas: Estonia, Letonia y Lituania, son los tres países ribereños del Báltico, que en algún momento fueron parte de la Unión Soviética. Ubicadas entre Rusia, Polonia y Finlandia, estas tres naciones pertenecen a la Unión Europea desde el año 2004.
Los tres países comparten su suerte de haber sido anexados en 1940 a la Unión Soviética, etapa que terminó en 1991. Aún después de su historia reciente, las costumbres, tradiciones y la identidad de cada país permanecen a flor de piel.
Ubicada entre el Golfo de Riga y el Golfo de Finlandia, Estonia cuenta con escenarios naturales impactantes como bosques vírgenes, fiordos y lagos. Además de estar a 80 kilómetros de la capital finesa, los vínculos de estas dos naciones son tan profundos que los emparentan tradiciones, historia, arquitectura y hasta la lingüística.
Tallin, la capital de Estonia, fue fundada  por los daneses en 1219 y hoy cuenta con el casco histórico medieval más grande de Europa del Este. Toda la ciudad y sus edificios icónicos como la plaza central, las iglesias antiquísimas, los campanarios y el parlamento, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997. Los coquetos barrios de Pirita y Kadriorg albergan el palacio barroco donde funciona el museo de Bella Artes
Letonia, por otro lado, es una nación repleta de pequeñas elevaciones montañosas, lagos de origen glaciar, playas, pantanos y bosques. Su capital, Riga, es la más grande de las tres repúblicas y queda a orillas del Mar Báltico.(Crédito: Nikater)
Después de la segunda guerra mundial, la ciudad quedó casi totalmente destruida pero todos los edificios fueron reconstruidos con el estilo original, además hoy Riga cuenta con modernos rascacielos. La catedral de Riga es un edificio gótico antiquísimo que se destaca por estar hecho en ladrillo rojo y ser el mayor templo de la zona. Para los amantes de la arquitectura y el diseño, Riga tiene un barrio “Art Noveau”, que cuenta con decenas de edificios construidos bajo el estilo de este movimiento.
Por último llega el turno de la hermana “desconocida” del Báltico: Lituania. Este país es el más grande y el más poblado de los tres. Vilna, su capital, conserva el centro antiguo de la ciudad, que fue rodeado por un gran muro y 9 puertas en el año 1323. Allí se puede ver el medieval “Castillo de Gedeminas”, cúpulas barrocas, torres, palacios e iglesias de todo estilo arquitectónico. Gracias a su diversidad, el casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994.
Si alguna vez visitaste estas repúblicas, cuéntanos tu experiencia aquí

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