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24 de julio de 2013
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Siguiendo a Don Quijote

La Mancha es una de las regiones más conocidas de España, y el culpable de tal reconocimiento es Miguel de Cervantes y su personaje más afamado, el Quijote.
Siguiendo a Don Quijote
Molinos Manchegos - Fotos por Mónica Grimal

Texto Armando Cerra - Fotos Mónica Grimal
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme… 
Así comienza en 1605 Cervantes el desventurado relato sobre uno de los personajes más universales de la literatura de todos los tiempos: Don Quijote de la Mancha.
Ese no querer acordarse del origen de nuestro protagonista ha hecho que muchos pueblos de la región manchega quieran adjudicarse la ciudadanía del caballero de la Triste Figura. Pero todo son especulaciones y lo único cierto es que don Quijote nació en la mente de Cervantes, que le dio vida en sus manuscritos y hoy, más de cuatro siglos después, sigue recorriendo los caminos de la Mancha a través de lectores y viajeros que disfrutan de sus paradójicas peripecias.Maquinaria del interior de un molino
Tanto es así que incluso que don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza son el emblema turístico de la Comunidad Autónoma de Castilla la Mancha. Y si bien, no se puede asegurar cual fue su pueblo natal, si que se pueden visitar algunos de los escenarios por los que discurren sus catastróficas correrías.
Sin duda alguna, una de las más famosas aventuras es aquella en la que la locura quijotesca transforma los blancos molinos de viento manchegos en amenazadores gigantes. Y sin dudarlo un instante, embiste contra ellos a lomos del escuálido Rocinante. El resultado del desvarío es conocido por todos. Las aspas del molino derrotaron al falso caballero andante.
Se tiene casi por cierto que Cervantes ambientó este cómico episodio en la localidad de Campo de Criptana, donde aún hoy se mantienen en pie parte de los 32 molinos que hubo en la población. Estos molinos ya no muelen el trigo que proporcionan los extensos campos de cereal de la región. Se han convertido en referente turístico, donde hasta la oficina de turismo ocupa uno de ellos. Otros han sido restaurados y se ponen en funcionamiento en fechas puntuales para valorar este ingenio mecánico básico para la economía de antaño.
Incluso uno de los molinos de Campo de Criptana aloja el museo dedicado a Sara Montiel, una actriz española que a mediados del siglo XX llegó a triunfar en las producciones de Hollywood y que había nacido en esta localidad manchega.
No obstante, no sólo hay molinos en Campo de Criptana, también los hay en poblaciones cercanas como Alcázar de San Juan, Mota del Cuervo o Consuegra, y en todos estos sitios se piensa que fue allí donde quedó malherido don Quijote en su desigual combate.
Donde no hay molinos es en la localidad vecina de Puerto Lapice, pero en cambio allí permanece abierto un restaurante en el solar donde hubo una venta para el alojamiento de arrieros y que a Cervantes le sirvió como lugar en el que don Quijote veló toda una noche con el propósito de poder ingresar en la orden de la caballería andante.
Tampoco hay molinos en la ciudad de El Toboso, y sin embargo éste es uno de los lugares más citados en las páginas cervantinas, ya que allí ubica la residencia del amor platónico del protagonista. En recuerdo del personaje allí existe la Casa de Dulcinea, convertida en un museo etnológico, donde se muestran los modos tradicionales de vida de la región manchega.
Calles encaladas de Campo de CriptanaEntre otras costumbres de la zona, en este museo se descubren algunas de sus peculiaridades gastronómicas, muchas citadas por el propio Cervantes. Allí aparece el plato llamado “duelos y quebrantos” cuyos ingredientes son el huevo revuelto, el tocino de cerdo y el chorizo. También se citan las migas, un plato típico de las economías más pobres, o también en algún momento los personajes disfrutan de una “olla podrida”, un cocido a base de legumbres, productos de la huerta y carne.
Todos estos platos y otros que aparecen en el relato se pueden degustar en los restaurantes de La Mancha, pero sobre todo se debe catar el afamado vino de Valdepeñas y el cotizado queso manchego, alimento principal y desvelo continuo de Sancho Panza, que durante miles de páginas sigue los pasos de su venerado señor, aunque como recompensa solo sufre golpes y hambre.
En definitiva, recorrer La Mancha de la mano de estos personajes universales es toda una experiencia cultural, paisajística y culinaria. Lo ideal antes de recorrer estas tierras es haber leído la descomunal obra de Cervantes, pero si no es así, la talla de don Quijote es tan enorme que se le puede conocer gracias a numerosas versiones cinematográficas, series de televisión, musicales, dibujos animados, ilustraciones o incluso podemos ir oyendo en el coche alguna de las canciones que hoy siguen protagonizadas por el personaje literario, que vuelve a cobrar vida en las voces de artistas como Julio Iglesias o Joan Manuel Serrat.


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