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23 de octubre de 2013
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Un reencuentro con la selva africana

Visitar Gabón, además de ser un destino poco habitual, supone adentrarse en uno de los mayores reservorios naturales que existen
Un reencuentro con la selva africana
Reservas naturales en Gabón

Por Ignacio Stábile
De manera recurrente, al hablar de África se la suele asociar al hambre, a la miseria, a las guerras civiles o inter étnicas. A su vez, se la define en ocasiones como una globalidad, como un país-continente.
Pero las complejas manifestaciones políticas, económicas y sociales que presenta, así como también el brutal pasado colonial, han calado hondo en la traza y la conformación de cada nación, hechos que no pueden desligarse del análisis de cada una de estas.
En el oeste de África central, sobre las costas del golfo de Guinea, Gabón presenta varias de las problemáticas que marcaron a fuego la historia continental, como también muchas de las que maravillan al mundo: una de las selvas vírgenes más importantes del globo, notables recursos minerales como uranio y petróleo que lo posicionan como uno de los países más prósperos del continente, pero que obligan al Estado a tener un estricto cuidado medioambiental.
Con poco más de un millón y medio de habitantes, el país posee una cifra asombrosa: más del 80% del total de su superficie está cubierta por selva.
Del total de la población, más de 600.000 personas habitan en Libreville (40% del total del país), la capital gabonesa. La misma fue fundada en 1843 y su nombre en francés se debe a que era puerto de llegada de esclavos libertos estadounidenses, además de haber sido el principal puerto de las colonias del África Ecuatorial Francesa. La independencia llegaría en el año 1960, contemporánea a la mayoría de los movimientos emancipatorios del continente. Como un remanente cultural de aquel tiempo ha perdurado el francés, el idioma oficial.Cataratas Kongu
Para llegar a Gabón, se puede acceder vía aérea mediante vuelos de Gabon Airlines, que concentra principalmente el tráfico entre territorio gabonés y Europa (teniendo al aeropuerto Charles de Gaulle de París como principal centro emisor/receptor de turistas), que llegan al Aeropuerto Internacional de Libreville.
En la ciudad capital se presentan diversas opciones hoteleras para el viajero, así como también una variada oferta gastronómica, tanto europea (de aquí proviene una sexta parte de la población actual de la ciudad) como de países africanos vecinos, destacándose la cocina congoleña, la camerunesa y la senegalesa.
Debido a que la selva abarca buena parte del país, la movilidad por Gabón es bastante reducida. Si bien cuenta con transportes eficientes (el caso del sistema ferroviario, por ejemplo), los tiempos de los trayectos suelen ser largos.
El crecimiento demográfico del país en los últimos años, la gran riqueza mineral y la búsqueda de expansión caminera, como también el aprovechamiento de recursos hídricos a través de represas hidroeléctricas, generan fuertes contradicciones y polémicas en la sociedad gabonesa.
Este gigante reservorio natural con el que cuenta Gabón tiene dos puntos destacados que el viajero no debe dejar de visitar: los parques nacionales Lopé e Ivindo
El Parque Nacional Lopé es tal vez el más conocido de Gabón. Se encuentra a unos 350 kilómetros de Libreville hacia el este y se puede acceder mediante tren desde la ciudad capital, experiencia más que recomendable si se tiene en cuenta no solo la buena opción que representa el ferrocarril en el país, sino también los espectaculares paisajes selváticos, boscosos y montañosos que se observan en el recorrido.
En el año 2007 fue declarado por la UNESCO “ecosistema y paisaje cultural” debido a que es un caso bastante particular de paisaje de transición entre bosque lluvioso tropical y la tradicional sabana continental. Este lugar sirve de refugio a especies en extinción como el elefante africano de bosque, panteras, gran cantidad de mandriles y gorilas (si bien difíciles de ver, presentes en gran cantidad) y una enorme variedad de pájaros, así como también un enorme reservorio de flora que invita a la fotografía o a la simple contemplación.elfetantes en plena reserva
El aspecto cultural de la denominación dada por la UNESCO se debe a que en el lugar hay diversos sitios asociados al pasado gabonés y africano: asentamientos humanos del Neolítico y de la Edad de Hierro con pinturas rupestres que muestran algunas de las configuraciones culturales en cuanto a comercio, alimentación y tradiciones de las antiguas sociedades.
La localidad de Lopé cuenta con cabañas, hoteles y restaurantes para hacer base si se busca recorrer durante algunos días y detenidamente esta maravilla natural única.
El otro punto destacado, compartiendo algunos aspectos similares al anterior parque en cuanto a su conformación natural, es el Parque Nacional Ivindo, cuyo nombre deriva del río homónimo que atraviesa buena parte del mismo.
Las famosas cascadas de Kongou son la postal de este reservorio. Las mismas se caracterizan por no tener caídas muy abruptas (la mayor altura es menor a 60 metros), sino pendientes en medio de una espesa selva que se abre para dejar ver las aguas marrones de estos saltos a través de varios kilómetros.
Este espectáculo natural puede recorrerse en embarcaciones que se acercan a algunos de los saltos, para dejarse encantar por el verde de la vegetación y la bruma que forma el agua del río Ivindo.Kongou
Tanto en estos parques, como en otros sitios, el viajero se puede permitir redescubrir la importancia que tiene la protección de los últimos grandes ecosistemas y la relación tan cercana de los habitantes gaboneses con los mismos, para entender cómo se vive en un país literalmente “abrazado por la selva”.


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