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28 de agosto de 2013
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San Javier: Hacia un mejor futuro

Los pueblos de San Javier y Yacanto, en Traslasierra, Córdoba, mantienen ocultos ciertos misterios. Una escapada de dos o tres días, una mirada curiosa y muchas ganas de aire puro, ayudarán a descubrirlos.
San Javier: Hacia un mejor futuro
San Javier combina relax de calidad con aventura y buenos vinos

Rodrigo Carretero

La mediterránea provincia argentina de Córdoba se caracteriza por tener variadas opciones para el turismo. Encantadores destinos ideales para escapar del tedio citadino de la gran Docta. Diferentes paisajes y hermosas vistas aguardan al turista en cada rincón, en cada vuelta de curva, en cada pueblo.

Así, sin un plan definido, pero con la idea fija del desenchufe tan necesario, se llega hasta San Javier, que junto a Yacanto, proponen el tan mentado relax y producen la nostalgia de un pasado al que se llega desde el presente. La propuesta y lema de estos pueblos es ofrecer servicios de calidad con identidad propia. Luego de atravesar las Altas Cumbres, a la vuelta de curva, la plaza de San Javier produce una extraña alegría y se percibe la sensación de haber llegado a un muy buen lugar. Ahí nomás, como si supieran de la llegada, Juan y Leo de Eco-Champaqui dan la bienvenida y orientan sobre que hacer y donde descansar. Las propuestas son varias. En cuanto al alojamiento, hay cabañas y hoteles. Por ordenanza municipal, no están permitidos los campings y el único hostel está fuera de los límites urbanos. Alta calidad, mayor confort y buen servicio son las características sobresalientes y por caso, excluyentes. No muy lejos del “centro”, en la hostería boutique Las Jarillas, Analí recibe con las puertas abiertas de su sonrisa. Este emprendimiento familiar comprende dos edificaciones de fines del siglo XIX, totalmente reacondicionadas, y una construcción más moderna. Todas emplazadas y rodeadas de un hermoso jardín. Detrás se hallan la piscina y las tres hectáreas de viñedos desde donde la Bodega “Noble de San Javier” obtiene la materia prima para sus delicados vinos. El cuerpo y la mente se acostumbran al verde, al espacio libre, al tiempo sin apuros. Todo se puede hacer caminando en San Javier, sentir la tierra. Las opciones se multiplican de acuerdo al nivel de exigencia que se pretenda. Desde sencillas caminatas pueblerinas hasta el exigente ascenso al Cerro Champaqui. San Javier, Yacanto y también La Población, tienen la particularidad de conservar poco alterada su fisonomía original. En el primero, la plaza está rodeada por la antigua iglesia, la municipalidad, almacenes y pulpería. Caballos, mulas, y sulkys se cruzan en las calles con los automóviles fuera de contexto. Estos pueblos tienen la particularidad de conservar a la vera de sus calles, la mayoría sin asfaltar, ranchos de adobe y casonas de viejo esplendor.

Una de las tantas propuestas es un muy interesante trekking de poco más de 2 horas (6 kilómetros en ascenso, dificultad baja), hasta el Puesto Ferreyra, situado a 1200 metros de altura, sobre el faldeo de las Sierras Grandes. La vieja casa supo ser refugio de Don Carlos Ferreyra, ex trabajador de las minas de mica, allá arriba, en la cima de las sierras. Es su hijo, Hernán, quien abre la tranquera al divisar a los visitantes que se acercan y reúne a toda su familia para la bienvenida. Las tareas rurales de montaña son sus cotidianas actividades y medio de vida. Las muestran con orgullo al turista y lo invitan a ser participes. Aquí el burrito va solito al corral, las ovejas comparten terreno con gallinas, pavos reales. Los perros miran y cuidan de cada uno de los animales. No hay revolución en la granja porque todos conviven en una armonía que sorprende y reconforta. Allí nomás, en un gran telar de madera, las manos expertas de Cristina realizan mantas, ponchos y alfombras, que ofrece a los visitantes. Tras un descanso, Juan propone seguir el ascenso hacia plena sierra. Los chivos miran curiosos a los aventureros desde sus corrales, mientras del otro lado del arroyo, caballos pastan en libertad. Con presteza, Juan va llevando al grupo por senderos apenas visibles al ojo poco experimentado, mientras cuenta que aquel era el camino que tomaba el viejo Ferreyra cuando bajada de las minas al pueblo y como, de a poco, fue encontrando y construyendo su lugar en el mundo. Llegados a cierto punto, en plena serranía, donde menos se lo imagina, aparece un remanso de agua, de más de 3 metros de profundidad, alimentado por una pequeña cascada que viene serpenteando las piedras desde arriba. Es la Olla del Tabaquillo donde en verano las zambullidas son la mejor recompensa para los caminantes. En invierno no es recomendable el chapuzón, pero hacer un alto a la sombra del árbol que le da nombre, también compensa con creces los pasos dados. De acuerdo al horario de subida, los Ferreyra ofrecen almuerzos, meriendas y regalan una increíble puesta de Sol sobre el valle de Conlara (Provincia de San Luis).

A la hora de la cena, son muchas las posibilidades. Hay hoteles que ofrecen régimen de media pensión (Hotel Yacanto), o la posibilidad de cocinarse uno mismo en su apart, con el bosque casi acariciando la olla en un lugar que pareciera encantado (Las Jarillas). Armar una guitarreada comunitaria en el hostel mientras la carne se asa en el crepitar de las llamas es también una opción más que válida. Para quien quiera salir, hay variedad de locales gastronómicos. Claro que en temporada, la oferta es mucho más abundante, pero para las noches de frío, recalar en Croa la Rana y probar el delicioso pastel de carne o el locro, acompañados con el Malbec de Noble es una sugerencia a tener muy en cuenta para calentar el alma y el cuerpo.

Amanece. El suave arrullo del sol se cuela pequeño por entre las rendijas. Tan placentero que da pena levantarse, pero hay más, mucho más para hacer en este rincón de Traslasierra.

Entre los paisajes muchos han decidido empezar una nueva vida. Mucha gente de Buenos Aires, ha traído a estas tierras sus ansias de convertir los sueños en realidades palpables. Con el correr de los años se fue armando el Circuito Transerrano, una recorrida por emprendimientos de producción casera. Se puede visitar Olium, emprendimiento familiar dedicado a la producción de aceite de oliva extra virgen, que ostenta premios internacionales, hasta un criadero de truchas y productores artesanales, (en cuanto a cantidad y métodos de elaboración), de quesos de cabra, arándanos, miel, frambuesas (exquisitos los dulces de Magia del Valle), y bodegas. Todos ofrecen degustación de sus productos y la venta a precios razonables.

Tras el almuerzo, se va haciendo la hora del regreso a casa. La despedida será con abrazos, sonrisas y la promesa de un pronto retorno, porque sin lugar a dudas, estos pueblos del Camino de la Costa, desde su pasado avanzan hacia un mejor futuro para todos.

Información:

Las Jarillas: http://hosteriaybodega.com.ar

Hotel Yacanto:  03544-482002

Excursiones EcoChampaqui: http://www.ecochampaqui.com.ar

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