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16 de junio de 2014
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Persépolis: El valor de estar en ruinas

Era una ciudad con templos y palacios para eventos ceremoniales. Construida en el año 512 a.C. fue incendiada y arrasada por Alejandro Magno. Sus ruinas aún resisten el paso del tiempo.
Persépolis: El valor de estar en ruinas
Las ruinas de Persépolis, uno de los atractivos históricos de Irán.

Por Verónica Luna
Toros alados con forma de cabeza humana, que en casi todas las religiones del Oriente Próximo representaban el poder y la divinidad, custodiaban los palacios y templos de la ciudad antigua de Persépolis, en territorios del actual Irán. Algunos de ellos aún son mudos vigilantes de los restos de un pasado de esplendor.Persépolis, Irán
El complejo de edificios fue mandado a construir por el emperador Darío I. La obra fue realizada en madera, adobe y piedra cuyos tallados y relieves tienen un gran valor histórico y cultural. En sus pórticos y columnas se visualiza notablemente la influencia griega. En la construcción participaron obreros de origen babilonio y egipcio y esa diversidad se refleja en la mixtura de estilos que se adivinan en las ruinas persas. Se destacan dos escaleras labradas que están consideradas como obras cumbres de la época aqueménida (primer período y más extenso del imperio persa).
Persépolis era la capital imperial. Estaba ubicada al pie del monte Koh-e-Rahmat rodeada por una triple muralla. Sin embargo, su defensa no era tan fuerte como se esperaba. Luego de su apogeo y esplendor, sucumbió frente a la conquista de Alejandro Magno en el 330 a.C. quien la saqueó e incendió.Las ruinas de Persépolis, Irán
Las ruinas de Persépolis están ubicadas a 57 kilómetros de la ciudad de Shiraz, en la provincia de Fars y a unos 700 kilómetros al sur de Teherán, la capital iraní. Luego de ser desenterradas, en 1930 fueron abiertas al público.
La visita por las ruinas lleva a un ejercicio intenso de la imaginación, el de transportarse hacia el pasado y tratar de ponerse en la piel de aquellos primitivos habitantes persas y encontrar en esos recintos antiguos fragmentos de un pasado en pleno auge. En aquellas huellas se puede interpretar mejor la historia de una de las civilizaciones antiguas más significativas y la influencia de otras poblaciones próximas que las nutrieron y contribuyeron al desarrollo de su período más prometedor.
Entre el conjunto edilicio se destaca el Palacio de las Cien Columnas que era el lugar donde llegaban delegaciones de todo el imperio para entregar sus ofrendas al rey. Era uno de los edificios más grandes y uno de los más afectados por el incendio del que fue objeto la ciudad. Tenía cien columnas de 20 metros de altura y en sus paredes se encuentran bajorrelieves que muestran escenas de la corte y representaciones del emperador Darío I.Persépolis
Otro de los íconos es el recinto conocido como La Apadana, una gran sala donde se realizaban audiencias, los reyes recibían visitas y realizaban ceremonias. El espacio contaba con galerías y en el centro estaba adornado por 72 columnas de 25 metros de altura, de las cuales sólo 13 quedan actualmente en pie. Los capiteles se encontraban esculpidos con toros, leones y volutas.
Las características monumentales de la construcción requirieron de mucha mano de obra, entre los que hubo 1300 artesanos cualificados que se encargaron de la ornamentación especialmente en escalinatas y puertas. Un ejemplo de ello se evidencia en el acceso al recinto conocido como Puerta de las Naciones, en la cual se encuentran inscripciones talladas en el idioma elamita y otras lenguas antiguas. Varias son las tablillas con escrituras y bajorrelieves que se encontraron en las ruinas de la ciudad palaciega. Algunos de ellos tenían personajes que representaban desfiles imperiales y animales fantásticos.Persépolis
Las piezas arquitectónicas que formaron parte de Persépolis, no sólo sufrieron el incendio al que fueron sometidas ante la caída del imperio persa, sino que con la llegada del islamismo en el siglo VII a Irán, se destruyeron los rostros de los grabados ante la prohibición de representación de figuras humanas. En 1979 Persépolis fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La época ideal para visitar las ruinas es en primavera u otoño, y aunque el horario de acceso es de 8 a 19, es recomendable asistir por la mañana debido a las altas temperaturas. Desde Teherán existen vuelos con destino a Shiraz, aunque también se puede alquilar un vehículo.
Cerca de Persépolis, a sólo 3 kilómetros, se encuentra Naqsh-e-Rostam, el cementerio real de la dinastía aqueménida donde permanece la tumba de Darío I. y donde se observan muestras de bajorrelieves que la decoran.
Persépolis es el símbolo de una época. Sus ruinas son una valiosa muestra del brillo y su decadencia posterior. La marca de una importante civilización en la historia, cuya huella no se puede borrar.
¿Alguna vez visitaste Persépolis? Compartí aquí tu experiencia.
Fotos: www.letsgoiran.com


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