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01 de julio de 2013
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Un festival que arde e invita a la reflexión

Una vez al año, durante agosto y septiembre, se realiza en el estado de Nevada el festival Burning Man, donde se muestra una manera alternativa de ver el arte, el mundo del consumo y el cuidado del medio ambiente.
Un festival que arde e invita a la reflexión
The burning man

Por Ignacio Stábile

Seguramente, cuando a mediados de la década de 1980, Larry Harvey y Jerry James, junto a un grupo de amigos, se juntaron en una playa de San Francisco para incendiar un muñeco de 2,5 metros de altura con motivo del solsticio de verano, no imaginaron la trascendencia de aquel momento más de dos décadas después. Los retos de las autoridades municipales y la prohibición de realizar quemas en áreas públicas céntricas daban a entender que solo era un grupo de pirómanos con ganas de llamar la atención.
En la actualidad, apenas un ápice queda de ese momento.Quema del muñeco
Hablar del festival Burning Man (hombre ardiendo, en español), que se realiza la última semana de agosto y suele finalizar el Día del Trabajo en Estado Unidos (primer lunes de septiembre) significa referirse a un evento que congrega alrededor de 50.000 personas en una localidad temporal denominada Black Rock City que solo existe durante los días del festival, a unos 150 kilómetros de la ciudad de Reno, en el estado de Nevada, utilizando el área de un antiguo lago en el desierto.
Con la nueva disposición, la creación de una sociedad de responsabilidad limitada y una mejor organización por parte de sus miembros fundadores, el festival hoy no sólo se asocia a la quema de muñecos, sino también a una forma de expresión artística, de consumo responsable y de cuidado del medio ambiente.
En Black Rock City, una enorme cantidad de vehículos de todo tipo se ubican en torno a una C o semi círculo gigante que forma el campamento temporal alrededor del mencionado lago y rodeando a su vez algunas de las esculturas que serán incendiadas durante la noche. Específicamente, hablamos de dos jornadas principales que posee Burning Man: el día sábado, cuando se quema la estatua que representa una figura humana (que a su vez simboliza el logo del evento), seguida por estruendos y fuegos artificiales, y el día domingo, cuando un enorme templo de madera es prendido fuego en absoluto silencio, como homenaje a aquellas personas fallecidas. En el interior del templo se dejan fotografías, cartas o simplemente los nombres escritos en las paredes, para que, al ser quemado, se pueda establecer una conexión espiritual entre ambos mundos.
En el 2004, Larry Harvey redactó los diez principios en los cuales se basa Burning Man, de los cuales se pueden destacar: expresión radical (referido a las diferentes formas participativas del arte y la escultura que posee el festival donde diversas personas colaboran transformando, por ejemplo, sus vehículos en dragones, peces u otros animales), esfuerzo comunitario (la participación plena de todos los que intervienen en el evento, no solo los organizadores, en la comunicación y promoción de Burning Man), responsabilidad civil (en cuanto a mantener un comportamiento adecuado, frente al resto de la sociedad y la ley), regalar y no dejar rastros. Tal vez estos dos últimos principios sean los más llamativos y los “pilares” del festival.
Durante la estadía semanal en Black Rock City, la mayoría de los asistentes lleva provisiones para pasar los días que dura el evento o lleva comida, bebida u objetos que regalan o cambian por otros. No hay ningún tipo de transacción monetaria. A su vez, esta forma de consumo sin rédito económico se complementa con lo que los organizadores denominan “leaving no trace” (no dejar rastros, en español): ningún tipo de residuo o marca de presencia humana se deja en el lugar cuando se desmonta BRC (las iniciales de la ciudad temporal Black Rock City), por lo que difícilmente alguien que no conozca Burning Man y pase por el lugar donde tuvo lugar pueda pensar que allí se dieron cita más de 50.000 personas.
Para poder asistir a este festival único en Estados Unidos se pueden adquirir tickets de manera anticipada a través de la página oficial (para la edición de este año, la venta comenzó en febrero y los cupos están agotados), cuyo precio varía en función de la cantidad de personas que asisten (si se va solo o con un grupo familiar). Los mismos no se adquieren en Black Rock City, como parte de las normativas que implementan sus organizadores. Se busca mediante los mismos poder llevar adelante los enormes costos de organización y puesta en escena.
Los organizadores no recomiendan ir solo 24 horas o menos tiempo, sino que invitan a presenciar la totalidad de Burning Man, para que los asistentes puedan comprender la identidad del evento, la forma comunitaria y sustentable de cómo se lleva a cabo dicha  experiencia y, en síntesis, que es posible congregar decenas de miles de personas sin perjudicar el medio ambiente y dejando de lado la billetera durante 7 días.


Ver Un festival que arde e invita a la reflexión en un mapa ampliado
 
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