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18 de agosto de 2008
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Laura Azcurra: viajera empedernida

La actriz y conductora argentina tuvo la oportunidad de conocer muchos lugares del mundo y entrar en contacto con culturas, idiomas y costumbres muy distintos, pero fascinantes En un diálogo con Todoparaviajar.com, relató sus más gratas experiencias y sus preferencias a la hora viajar.
Laura Azcurra: viajera empedernida

Caminó ciudades grandes y pequeñas, habló con personas de diversas nacionalidades y se adentró en tradiciones totalmente desconocidas. Los sellos de su pasaporte son incontables y los lleva con orgullo, ya que son la prueba de haber conocido distintas formas de ver el mundo a través de cada pueblo que visitó. Apasionada, nos contó sus vivencias y gustos, así como sus preferencias cuando le toca emprender un viaje.

–¿Por lo general, ¿viajas por trabajo o por placer?

–Por ambas cosas. Mis últimos viajes tuvieron mucho de trabajo, aunque resultaron muy placenteros. Las dos visitas a España fueron con una obra de teatro “Contracciones”, con la que hicimos dos giras y participamos del Festival de Cádiz. Además, fui conductora de un programa para Discovery Travel & Living. Para hacerlo, estuve de viaje por Latinoamérica durante cuatro meses, bebiendo y degustando sabores característicos de cada lugar. Fue fascinante.

Cádiz es uno de los lugares preferidos de todo el mundo de la actriz y conductora argentina Laura Azcurra. (clickear en la imagen para agrandar)–¿Cuál fue el lugar que más te sorprendió?

–Todos me sorprenden. Todo es nuevo. Cada lugar tiene su singularidad. Considero que un lugar también depende mucho de la gente que hay en él y de como uno se relaciona con ellos.

–¿Cuál fue el lugar más exótico al que fuiste?

–Manila. Es la capital de Filipinas, abajo de China. Una especie de La Habana capitalista con alfabeto occidental, pero con gente de rasgos orientales que son católicos y cantan karaoke en la vereda de la puerta de casa. Sólo un chino como Marley pudo invitarme allí (y yo acceder). Viajé durante un día y medio, me quedé tres y cuando volvía para Occidente estallaron las Torres Gemelas… ¡Por lo me quedé varada por tres días en Hong Kong! Es que los aviones no podían pasar por cielo norteamericano, que era mi ruta de vuelta. Fue toda una experiencia.

–¿Prefieres las grandes cadenas hoteleras o los hoteles más chicos e íntimos?

–Cada uno tiene su gustito y sus cositas. Depende mucho de la personalidad de cada uno. En mi caso, los mega hoteles me parecen superconfortables, llenos de chiches y mimos. Grandes desayunos, piscinas con vistas a lugares increíbles, tecnología de última, todo design. Te sientes como un rey. En cambio, las cabañas rústicas playeras o un hostel en medio del Down Town donde tienes que cocinarte tú mismo (y comprar tu comidita), duermes en cucheta, compartes el baño y convives con gente de mil partes del mundo, charlando y conociendo su cultura mientras se cuentan historias, es genial. Tendrán menos comodidades, pero para mí tienen mucho encanto.

–¿Qué es lo que más disfrutas de viajar?

–Descubrir un lugar nuevo que nunca vieron mis ojos. Escuchar otro idioma. Sentir una temperatura distinta. Observar cómo vive la gente. Ir al supermercado y ver las góndolas llena de productos desconocidos para mí, con distintas marcas, logos, formas...

Para la actriz y conductora argentina Laura Azcurra, viajar no sólo es conocer lugares bonitos, sino también nuevas costumbres, ideas, personas y sabores. (clickear en la imagen para agrandar)–¿Cuál fue la gran ciudad que más te gustó? ¿Por qué?

–Toronto. Es una gran ciudad y la amo más porque viví allí casi tres meses. Estudiaba inglés y tenía una vida rutinaria que me permitió curtir la ciudad, su gente y su frío (temperaturas de -24 c en invierno). Es la mezcla perfecta entre lo moderno bien yankee y la arquitectura y los buenos modales europeos (además de inglés, hablan francés). Los canadienses son gente muy solidaria y de distintas partes del mundo. Son relajados y muy conscientes de la ecología. Me encantan.

–¿Qué cultura o pueblo te llamó más la atención por sus costumbres?

–La Argentina. Creo que hay una fauna muy interesante. Animales de todo tipo, algunos con peligro de extinción. Un perfecto cocktail europeo. Desordenados, dramáticos y muy creativos. Adoro Buenos Aires. Seré muy flamenca, muy ciudadana del mundo, pero en el fondo soy porteña hasta la médula. Amo mi gente, con todo lo bueno y lo malo. Amo el mate, el asado y el tango.

–¿En algún lugar dijiste “acá me quedo a vivir”?

–En Cádiz. Es perfecto para mí. Tiene mar, es caluroso, está en España, se habla el idioma que más me gusta, la gente es relajada, muy divertida. ¡Además, hay mucho flamenco!

–¿Dónde volverías y dónde no? ¿Por qué?

–Volvería a Maui. Una pequeña isla en Hawaii, que es preciosa y hippie. Quizás no vuelva al Disneyworld en Florida. Me impresionó que fuera realmente el mundo de Disney. Me sentí en The Truman Show. Todo era de plástico y tuve pesadillas con Mickey. De todas maneras, es probable que vaya a otro, porque los parques y los juegos son impresionantes.

–Cuando viajas, ¿qué te gusta hacer?

–Perderme. Dejarme llevar. Siempre investigo acerca del lugar donde estoy yendo, sea por trabajo o por elección. Y trato de armarme planes y visitas que pueden interesarme, si bien cada vez tengo menos ganas de trabajar de turista.
Las vacaciones se transforman en un “trabajo” cuando te levantas temprano (y para eso pones el despertador, sí) y haces mil cosas en un día. Te sacas fotos en las “postales” –como la Estatua de la Libertad o el Arco del Triunfo– y luego llegas de tus vacaciones necesitando otras para descansar de las que ya hiciste... Soy fiel a que uno en vacaciones debe hacer lo que no hace nunca. Permitirse lo que no se permite. Probar aquel plato misterioso, irse de copas con gente interesante (y desconocida), contemplar el cielo como hace mucho que no lo hacemos.
Si voy con dinero, me gusta comprar cosas creativas y que me diviertan. Ropa, zapatos locos y libros son mis fetiches. Igual, soy muy prudente a la hora de gastar.
Me fascina hablar con la gente, generalmente me hago amigos muy rápidamente. Es por ello que tengo muchos en distintas partes del mundo. Lo bueno de este mundo moderno es que el chat te permite reencontrarte con ellos pese a estar en la otra punta del planeta.

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