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30 de enero de 2008
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La vuelta al mundo en un modelo 1928

Herman y Candelaria Zapp, dos argentinos que decidieron unir Argentina y Alaska en auto, demostraron que puede acortarse la larga distancia que existe entre los sueños y la realidad, a veces más lejana que los 70 mil kilómetros que separan a Buenos Aires del Mar Ártico. Con la meta de cumplir sus deseos, hoy atraviesan su segundo viaje rumbo a Asia, con tres hijos y las mismas ilusiones que en el 2000 los llevaron a dejar la tranquilidad del hogar para salir a la ruta.
La vuelta al mundo en un modelo 1928

Muchas veces como seres humanos nos debatimos en cómo actuar ante determinadas situaciones. Algunos prefieren tomar todos los recaudos y ponen por delante la posibilidad de contar con la mayor cantidad de certezas, otros son más audaces y sólo necesitan tener una única verdad: querer cumplir un sueño.

En este segundo grupo de personas se encuentran los argentinos Herman y Candelaria Zapp, quienes dejaron de lado las dudas y los prejuicios y se lanzaron a cumplir el sueño de sus vidas: viajar desde Argentina hasta Alaska en auto. Una historia en la que la pasión le ganó a la razón, algo no muy común para los ideales de la vida moderna. ¿Lo mejor del caso? El triunfo se repite.

“Hoy escribimos este nuevo libro, no para que nos recuerden, sino para que cada lector se recuerde, sienta que está vivo y sepa que también su sueño se puede realizar”. Éstas son las palabras con las que los Zapp cierran el prólogo de su libro “Atrapa tu sueño”, en el que relatan la travesía de casi cuatro años de ruta que los llevó de Argentina a Alaska.

La pareja de viajeros y aventureros unió más de 70 mil kilómetros en tres años y siete meses y medio, en un auto fabricado hace 80 años (modelo 1928). Un total de 45 ciudades de más de 15 países en un viaje que ellos mismos bautizaron como “Tres Américas, una sola huella”. Una verdadera demostración de pasión por la aventura y por hacer realidad un sueño, desafiando las adversidades y condiciones que parecían casi imposibles de sortear.

El dejar todo y salir a la ruta con un destino casi inalcanzable y, sobre todo, el logro de haber llegado, hace de la experiencia de los Zapp una historia con todos los condimentos de una vida de película. Lugares nuevos a cada paso, personajes y lenguas ajenas, culturas para compartir y conocer, sumado a ese sentimiento que mezcla desenfado y curiosidad son algunos de los ingredientes de la aventura de esta pareja.

Ellos también lo entendieron así y llevaron a las páginas de un libro el relato de sus vivencias en cada momento de la travesía que comenzó allá por el 25 de enero del año 2000. En “Atrapa tu sueño”, Candelaria y Herman comienzan recordando el momento en el que tomaron la decisión de realizar el viaje (un sueño que acunaron durante sus 10 años de novios y seis de casados) y todos los miedos y dudas que comenzaron a aparecer.

Temores y trabas que luchaban puño a puño con el deseo de lanzarse a la aventura, según cuenta Candelaria en su libro: “Estuvimos diez años de novio soñando con un viaje de aventura, diez años planeando que apenas nos casáramos saldríamos, pero ya vamos seis años de casados en los que debido a miedos, excusas, la casa, el trabajo y otras objeciones, lo único que hacemos es posponerlo”, dice Candelaria en las páginas de su obra, más vivida y sentida que escrita.

Esa mañana de enero sería diferente: quizás fue el día en que los sentimientos y la convicción vencieron a la razón en la vida de los Zapp. De lo que no quedan dudas es que desde aquel verano de 2000 sus vidas cambiarían para siempre. Sin contar que durante el viaje que comenzaban, y que culminaría cuatro años después, nacerían dos niños: Pampa y Tehue.

Partieron a bordo de un Graham Paige modelo 1928, cuyo velocímetro no superaba los 45 kilómetros por hora. Un auto más cercano a un museo que al asfalto de las rutas americanas. Sin mucho dinero y con demasiados obstáculos sorteados, la pareja argentina llegó hasta Alaska. Algo impensado por las condiciones materiales que avalaban semejante empresa, pero que demuestra que la energía de la convicción puede llevarnos hasta extremos que jamás imaginamos.

Ese es el distintivo de los Zapp, no sólo la aventura, el conocer lugares nuevos, ni las miles de anécdotas que recogieron en los cuatro años de viaje. Lo que los movilizó y los sigue movilizando es la búsqueda de un sueño. Ya llegaron a Alaska y ahora van por Asia.

Mismo sueño, nuevos rumbos

En 2007, los Zapp comenzaron su periplo para llegar a su nuevo destino: Asia. La novedad no era sólo el destino que llevaba a que la aventurera familia volviera a la ruta, sino que ahora contaban con una nueva integrante: una niña llamada Paloma que nació en diciembre del año pasado a cuatro años de aquel primer regreso a Buenos Aires, aquel 23 de noviembre de 2003.

Los cinco comenzaron la nueva travesía que ellos mismos bautizaron “Asia, otra huella” pasando primero por Estados Unidos y Canadá donde promocionaron su libro para continuar costeándose su aventura. Ahora con más experiencia y el capital de ser conocidos en el mundo (en esta segunda oportunidad recibieron el apoyo de una empresa que les permitió llevar el auto en barco hasta Miami y que ellos pudieran llegar en avión).

Luego pasaron por Canadá, desde donde saldrán próximamente en barco hasta la India para comenzar el recorrido por tierra. Según proyecta la familia, les llevará dos años recorrer Asia y planean seguir difundiendo su libro para conseguir los fondos necesarios, además de contar siempre con el apoyo de los lugareños que a cada paso ofrecen comida y hospedaje. Según cuenta Herman: “Al comprar el libro no sólo nos dejan ser parte de su sueño, sino que también ustedes son parte de Asia. Así que les dedicaremos kilómetros en esas tierras lejanas”.

El libro tiene un costo de alrededor 19 dólares y puede adquirirse a través de Internet en tiendas como Amazon, Tematika o Librería Santa Fe. Está disponible en su versión en español y también en inglés. Además, pueden conseguirse calendarios, remeras y gorras con fotos de distintos momentos del viaje.

Recorrerán lugares como Sri Lanka, India, Nepal, Buthan, Laos, China, Vietnam, Camboya, Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Japón. Nuevas culturas e idiomas que vuelven a hacer de esta segunda experiencia un desafío con más dudas que certezas y que hacen que sobresalga nuevamente la convicción por sobre el miedo: “No tenemos muchos contactos, pero sabemos que encontraremos gente tan maravillosa como la que encontramos en América”, señala Herman en uno de los relatos registrados en el sitio que utilizan como diario de viaje.

Soñar sin límites

“Soñar no cuesta nada”, dice el dicho popular. Pero son pocos los que pueden hacer ese sueño realidad. A veces por pensarlo demasiado y otras por miedo, no son muchos los seres humanos que atraviesan el punto de partida. Ese quiebre que transforma la ilusión en realidad y que tiene más que ver con la voluntad de hacer que con cuestiones vinculadas con lo material; ese es el verdadero límite que cruzaron los Zapp, que paradójicamente o no, ya atravesaron cientos de las fronteras que dibuja la geografía mundial. Cruzaron el límite entre el sueño y la realidad, con mucho coraje pero, sobre todo, con la imprudencia necesaria para disfrutar de la vida en toda su dimensión, riéndose de las formalidades, exigencias y mandatos de nuestro tiempo actual.

Después de varios años de estar casados y con un pasar próspero y estable, en el momento que muchas parejas se establecen definitivamente en un lugar, este matrimonio decidió salir por las rutas del mundo con el único objetivo de viajar. Con sólo con unos pocos miles de pesos en el bolsillo, un mapa y el viejo Graham-Paige como habitación, el sueño de los Zapp parecía no tener límites.

Nace/n una/s estrella/s

No puede negarse que tanto apego a los deseos y a los sueños, y más aun, llevarlos a cabo, son dignos de admiración. Tanto Herman como Candelaria vieron crecer el acompañamiento de la gente a medida que su expedición avanzaba. Una muestra de ello fue cómo la prensa de los distintos países que visitaron se hizo eco de sus aventuras.

El vínculo establecido personalmente con los habitantes de cada lugar que visitaban y los contactos virtuales a través de Internet hicieron que el público también fuera protagonista de esta historia. La noticia fue avanzando junto con ellos. El diario Los Andes de Mendoza, de Argentina, contó en sus páginas: “Busco mi destino”; El Mercurio, de Chile, destacó: “Raid Buenos Aires-Oregon”; El Heraldo de Barranquilla, Colombia, tituló: “Por los caminos de las Américas”.

Ese acompañamiento también se plasmó cuando salieron desde el Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires hacia la nueva travesía por Asia. Unas 500 personas fueron a despedirlos y a brindarles su afecto y admiración por la próxima aventura. Un amor que recién está comenzando y que nadie puede pronosticar cómo y cuándo terminará.

Ya tienen un viaje increíble encima, un libro exitoso y una página web, además de la hospitalidad recibida kilómetro a kilómetro. Habrá que ver qué les espera a la vuelta de Asia: otro libro o quizás una película. Lo que es indudable es que están naciendo 5 estrellas con historias para contar en su haber que envidiaría cualquier guionista y con una efectividad en hacer sueños realidad pocas veces vista en el mundo.

Más información:
» www.argentinaalaska.com

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