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09 de junio de 2008
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La pampa argentina le quedó chica

Al trote, al paso o al galope, el jinete Eduardo Díscoli recorre el mundo a caballo. El viaje comenzó en 2001 y, después de recorrer toda América, cruzó el Atlántico en avión. Ahora está en Grecia.
La pampa argentina le quedó chica

Contanos un poco de vos. ¿Cuántos años tenés? ¿Dónde naciste? ¿Dónde viviste? ¿A qué te dedicabas antes de partir?

Tengo más de 50 años, y si bien nací en Buenos Aires, viví mucho tiempo en el campo, en Santa Lucía (Prov. Bs.As.). Antes de partir me recibí de procurador judicial pero me dedicaba a la explotación agropecuaria de un establecimiento de la familia, llamado Rancho El Chajá.

Eduardo Díscoli con sus caballos. (clickear para agrandar)¿Cómo surgió la idea de realizar esta travesía emulando a Aimé Tschiffely?

A los 18 años, quise hacer un viaje largo junto con un amigo, pero mi padre que era muy estricto me saco corriendo y no me lo permitió. Me quedó siempre el sueño de hacer un viaje largo y a caballo.

Afirmaste que el objetivo principal del viaje es “revalorizar y destacar las bondades del caballo criollo”. ¿Cuáles son esas bondades?

La idea del viaje surgió de llevar los caballos criollos americanos a sus lugares origen que son España y el norte de África. Fueron traídos a América por los distintos conquistadores españoles. A la Argentina los trajo don Pedro de Mendoza. Al criarse en libertad los caballos se fueron adaptando al medio, buscando su alimento y el agua para lo cual recorrían grandes extensiones lo que les dio una fortaleza y una muy buena adaptación al medio.

¿Fue muy arduo conseguir los auspicios para la travesía? ¿En qué colaboran, concretamente, quienes dieron su auspicio?

Sí, efectivamente el tema económico fue y es uno de los principales inconvenientes. Sin embargo debo reconocer he recibido muchísimo apoyo de particulares que están ligados al caballo, al campo y las tradiciones. Ellos me ofrecían hospedaje y comida para los caballos y para mí; e incluso organizaban eventos para colaborar con el viaje. Algunas empresas me fueron dando pequeños apoyos. Coca Cola en Atlanta colaboró para que pudiera cruzar los caballos desde los Estados Unidos a Europa por avión con 10.000 dólares, ya que cada pasaje de los caballos costaba 4.500 dólares. Con lo cual pude pasar dos caballos.

Eduardo Díscoli con sus caballos en París. (clickear para agrandar)¿Cómo hiciste para seleccionar los caballos que te acompañarían? ¿Tenías muchas opciones para elegir? ¿Son tuyos o quiénes son sus dueños?

En la exposición de otoño de los caballos criollos del año 2001 elegí dos de los que estaban en la exposición, el Niño Bien y el Chajá. El otro, el Chalchalero, me fue cedido gentilmente por Máximo Izaguirre.

¿Cómo definirías a cada uno de los caballos?

En este momento, los caballos son mi familia, mis hermanos, mis amigos. Los caballos son lo importante, el motivo del viaje, lo mejor, los protagonistas. No es lo mismo viajar a por los caballos. Este es un viaje de los caballos.
El embajador argentino en Grecia realizó un acto en donde fue la sede de los Juegos Olímpicos, en el que condecoró con una cucarda a cada uno de los caballos que me acompaña y me dio una medalla en honor a ellos.

Saliste de la Argentina con El Chajá, El Chalchalero y Niño Bien. En el camino, se sumó Jerónimo. ¿Quién te lo regaló? ¿Por qué sumar un nuevo integrante al grupo de viajeros?

A Jerónimo me lo regalaron en Texas. Respecto al motivo de sumar un nuevo integrante, como mencioné antes, el objetivo era llevar los caballos criollos americanos a su lugar de origen, y cada ejemplar diferente, sumaba al objetivo.

SEduardo Díscoli en Avignon. (clickear para agrandar)ólo pudiste cruzar el Atlántico con El Chalchalero y Jerónimo. ¿Por qué con ellos y no con los otros? ¿Se extraña a los otros dos? ¿En dónde quedaron y quién los está cuidando?

Si, se los extraña, sobre todo al Peruano (raza Paso Peruano, de nombre Ayacucho y origen Perú); el Colombiano (raza Paso Colombiano , de nombre y origen Colombia) y el Mexicano (raza Azteca Mexicano , nombre Adelita y origen México), que me fueron regalados en los respectivos lugares. Quedaron en la frontera de México, ya que por razones sanitarias no me fue permitido ingresarlos a USA.

¿Cómo te preparaste para la travesía?

De preparativos, al ser yo un hombre de a caballo, no hubo grandes temas que preparar en cuanto al entrenamiento. En cuanto a informarme de los distintos requisitos para entrar a cada país que iba a cruzar, me informe en la cancillería respectiva. No hubo más preparativos que eso. Sólo el deseo de emprender el viaje.

Eduardo Díscoli con sus caballos. (clickear para agrandar)¿Cómo está formado tu equipaje?

Carpa, utensilios de comida, poncho para la lluvia, (que me lo han robado varias veces) y todos los elementos estilo camping.

¿Qué elemento te resulta imprescindible y nunca te separás de él?

El cuchillo, el sombrero, la boina y las bombachas. Siempre me gustó usarlas y no me separo de ellas porque me siento cómodo y me gustan.

¿Alguna cábala?

Soy creyente y me encomiendo a Dios y a la Virgen.

Estás en Grecia en este momento, ¿qué países te resta visitar antes de regresar?

Por supuesto quiero visitar el norte de África, que como dije al principio, es parte del objetivo de mi viaje. Además en este momento estoy tratando de conseguir el dinero para poder cruzar a Siria o a Israel.

Eduardo Díscoli con sus caballos. (clickear para agrandar)Al ir a caballo, ¿debés utilizar algún tipo de caminos en especial y evitar otros muy transitados? ¿Podés ingresar a las grandes ciudades?

Antes, había muchos caminos para tracción a sangre. Cuando yo empecé mi viaje, ya no era tan fácil seguir caminos alternativos, por lo cual siempre busco algún tipo de sendero, como por ejemplo en Europa, las bici sendas y a veces al no existir alternativas, igual voy por las rutas siendo bastante peligroso. Incluso ha venido la policía a sacarme en varias oportunidades pero terminaban escoltándome hasta la próxima salida. Obviamente trato de evitar las grandes ciudades, aunque algunas veces no se puede. Por ejemplo Mónaco, la tuve que cruzar casi al galope, al no haber camino alternativo, y resulta que hacia muchos años que no entraba un caballo a Mónaco.

¿Cuál es la reacción de la gente con la que te vas cruzando en el camino cuando se enteran del objetivo que te propusiste?

Yo siempre voy con una bandera Argentina sobre los hombros y cuando me cruzo con un argentino se paran y son momentos muy emotivos. Cuando no son argentinos, las reacciones son dispares porque hay gente que mira maravillada o sorprendida. Algunos te toman con indeferencia, otros te elogian, muchas veces tenés periodismo y otras no. En general las reacciones son muy variadas.

Eduardo Díscoli en Bruselas, frente al monumento en homenaje al prócer argentino José de San Martín. (clickear para agrandar)¿Una anécdota?

Cuando estuve en Barcelona me preguntaban si cuando cruce Colombia había tenido contactos con la FARC. Tuve la suerte que los enfrentamientos se producían o un día antes en el lugar que yo llegaba o un día después que yo me iba. Pero una vez estando en un restaurante en Colombia llego un hombre con una bolsa y le dijo a la dueña del restaurante “toma acá tenés a tu marido” , y le tiro la bolsa delante suyo…

¿Los caballos acusan cansancio o dan signos de extrañar su tierra? ¿Y vos?

Depende de los trayectos que tengan que soportar, porque hay veces que entre un lugar y otro son más extensos o complicados para llegar. Obviamente también depende si están bien alimentados o vienen con varios días de raciones escasas. Por lo cual cuando llego a algún lugar donde los caballos tienen buena cama y alimento, como pueden ser caballerizas de clubes de polo o equitación; o granjas con boxes aprovecho y me quedo un par de días para que los caballos se puedan recuperar. Por lo primero que me tengo que preocupar son los caballos que son mi medio de transporte, y si yo estoy cansado tengo que priorizar las necesidades de ellos.

¿Qué es lo que más extrañás del hogar?

En principio, diría que la gente. Sin embargo tengo que reconocer, que desde que comenzó mi viaje, siempre tuve mucho apoyo de la cancillería argentina en todos los países a donde fui llegando. Ellos saben de mi llegada porque desde el país anterior ya les avisan, y siempre han sido los que me han abierto las primeras puertas, consiguiéndome lugares donde vivir y alojar a mis caballos; poniéndome en contacto con agrupaciones de argentinos en ese país, etc. Siempre he sido recibido y agasajado muchas veces hasta con un asado con chorizos y todo, por las colectividades argentinas radicadas en distintos países. Todo eso hace que se los extrañe un poco menos.

Eduardo Díscoli llegando a la ciudad de Roma. (clickear para agrandar)¿Quiénes te esperan en casa?

Me esperan mis dos hijos (Juan Ignacio de 18) y (Agustina de 28), y amigos.

¿Y qué es lo que vas a extrañar más del viaje cuando llegue el momento de regresar?

Viajar, cruzando países.

 

Entrevista exclusiva para Todoparaviajar.com. Agradecemos a Eduardo Díscoli y su hermano Alberto. Más información: www.deacaballoalmundo.com.ar

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